
Obtenido de Infobae
La desregulación de la actividad yerbatera y la consecuente caída en el valor de la materia prima profundizaron la inestabilidad económica en Misiones, afectando de forma directa el sustento de aproximadamente cincuenta mil familias. Actualmente, el costo operativo para generar un kilo de hoja verde se posiciona significativamente por encima de los valores de compra ofrecidos por el sector industrial, lo que ha reducido la participación histórica de los agricultores en el precio final de góndola a apenas un tres por ciento, dejando a cooperativas locales al borde del colapso de sus finanzas.
El origen de la actual coyuntura responde a las modificaciones normativas introducidas mediante el decreto de necesidad y urgencia firmado por el presidente Javier Milei, el cual quitó al Instituto Nacional de la Yerba Mate la facultad legal para intervenir en el mercado y fijar los valores mínimos de comercialización. Esta medida trasladó la determinación de los precios directamente a las reglas de la oferta y la demanda, fortaleciendo la capacidad de negociación de los grandes establecimientos comerciales en detrimento de los eslabones más débiles de la cadena de valor.
El panorama de la industrialización se caracteriza por una marcada concentración, donde las firmas Playadito y Las Marías absorben conjuntamente el cuarenta y ocho por ciento de la molienda a nivel nacional. Esta asimetría económica permite la imposición de condiciones que debilitan a las pequeñas industrias, provocando pérdidas estimadas en más de ochenta mil millones de pesos para el sector productor durante el último período anual, a pesar de que el volumen general de la cosecha alcanza los mil millones de kilos de hoja verde, representando la segunda actividad productiva de la provincia.
Frente a la ausencia de respuestas por parte de las autoridades políticas en Buenos Aires, las entidades agrarias iniciaron una demanda ante la justicia federal para revertir la quita de potestades regulatorias. Al mismo tiempo, las distorsiones internas coinciden con una disminución del consumo doméstico y un alarmante fenómeno social marcado por el éxodo de mano de obra calificada hacia Brasil, hacia donde emigraron más de diez mil tareferos de los cuales únicamente un veinte por ciento regresó a sus hogares en el territorio misionero.